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El Escobar de Walter Moura fue el punto de partida. Pero las miras estaban mucho más allá. Las dos temporadas de la serie de Netflix, que ha atrapado a millones de espectadores en todo el mundo, fueron la piedra de toque para dos especiales sobre el narcotráfico de EL PAÍS. Ambos fueron promocionados por este servicio de televisión en streaming con más de 80 millones de suscriptores en todo el mundo.

El despliegue periodístico de estos especiales fue transmedia. En el primero de ellos, El hombre que reinó sobre el hampa, se analizó las múltiples facetas de Pablo Escobar como criminal, político y figura casi mesiánica para los barrios más humildes de Medellín. Este enfoque vino acompañado de un despliegue multimedia que incluía un minidocumental de cuatro minutos sobre la figura de Escobar, fotografías documentales de la época e infografías dinámicas que analizaban, en datos, la riqueza del gran capo colombiano y la escalada de sus acciones violentas: 1.000 policías y tres candidatos a presidentes asesinados y más de 3.500 muertos en su guerra contra el cartel de Cali.

Infografía ‘Los números de El Patrón’ – Especial “El hombre que reinó desde El Hampa’, El País

El segundo especial, que coincidió con el estreno de la segunda temporada, se dedicó a la muerte de Escobar y sus consecuencias en el negocio multimillonario del narcotráfico. Entre las apuestas por contar la información aprovechando las posibilidades del formato digital, una infografía interactiva que dividió en 11 pasos las últimas tres horas y cuarenta minutos de Pablo Escobar Gaviria antes de ser abatido sobre el tejado del inmueble #45-D-94 de la Calle 79ª en el Barrio de los Olivos de Medellín. Un quién es quién del Cartel de Cali y el Cartel de Medellín se diseñó para que el lector pudiera entender, en cifras y rostros, la rivalidad que marcó una década de guerra por el negocio de la cocaína.

El contacto y entrevistas con fuentes que conocían de primera mano los hechos fue clave para la elaboración de estos especiales. Bruce Bagley, académico y profesor de Estudios Internacionales de la Universidad de Miami, que se recorrió Colombia en la época de Pablo Escobar para realizar un documental de una hora para la cadena televisiva CBS. Alexander Montoya Prada, director del Centro de Investigaciones Sociales, Jurídicas y Políticas (CISJUP) de la Universidad de Cauca y experto en el estudio de la madeja que formaban el narcotráfico y la política colombianos. O Nicolás Entel, el cineasta argentino autor del documental Pecados de mi padre en el que, por primera vez desde su exilio, el hijo de Pablo Escobar, Sebastián Marroquí, concedía una larga entrevista y retornaba a Colombia para pedir perdón a los hijos de los candidatos a presidente asesinados por su padre.

Infografía ‘El Fin del Capo’ que narra la secuencia de la muerte de Pablo Escobar

El resultado de ambas acciones ha tenido un impacto de audiencia muy superior a la media de los especiales publicitarios de EL PAÍS. “Los resultados fueron todo un éxito. El especial de Narcos tuvo diez veces más impactos que cualquier otro. Unos reportajes tan trabajados y con tanta información hicieron que el usuario no solo los leyera, sino que también los compartiera”, afirma Carlos Velarde, analista y estratega digital de La Factoría. Elegir el momento adecuado para lanzar los especiales también contribuyó a su éxito: “Tan importante era el contenido como el momento en el que se distribuyó. Fuimos de los primeros en hablar de la nueva temporada de Narcos, una de las series con más éxito de los últimos años”, subraya Velarde. Pero se habló del narcotráfico antes que de Narcos en sí. El interés de ambos especiales lo suscitó el periodismo en profundidad aplicado a un tema tan complejo y atrayente como el narcotráfico sin que restara que su punto de partida fuera una acción de marketing.

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